Si mis palabras no te llegan, las tuyas no me alcanzan.
Y se desmorona el castillo de a poco, sin prisa.
Buscando lo que nunca te faltó, encontrando lo que no existe.
Te vas entre los dedos como el agua.
Y te veo, decis que sin tiempo, pero compruebo lo contrario.
Y cuidas lo que no existe, dejando de lado lo que es.
Con nostalgia del pasado y desdén en el presente.
Amistades inventadas, compañia en la soledad de tu alma.
Una enorme necesidad de hacerte ver. Una enorme necesidad de que te amen. Necesidad de qeu te recuerden. A vos. Solo a vos.
Necesidad de recuperar el tiempo perdido pero dando vuelta la historia. Buscar parecidos sólo por casualidad y enlazando una complicidad sin sentido. Complicidad con otros, sin mí. Complicidad escondida sin saber bajo el farol. Complicidad que quiere ser conocida. Complicidad de a ratos. Complicidad de a varios. Complicidad que no te animás a decir. Complicidad que a veces se te escapa. Complicidad que llega por email. Complicidad que se puede leer. Complicidad que llega a ser prohibida. Complicidad que alguna vez fue placer. Complicidad que se perdió. Complicidad que te está alejando...
Su voz ensordecedora, sus ojos sin brillo, su risa falsa, sus anécdotas agrandadas, su ego tan grande.
Tal vez las lágrimas sean una forma de limpiar la cara. O tal vez una forma de marcarla para recordar con cada mirada. Tal vez una forma de escape. Tal vez una forma de limpiar el alma. Tal vez una forma de olvidarme. Tal vez una forma de relajarme. Tal vez una forma de perdonarte.
Queres que te tengan presente. Que tu nombre se plasme en cada lugar, que se grite a los cuatro vientos. Queres ser lo mejor y estás siendo lo peor. Por lejos lo peor.
Y empiezo a olvidar queriendo perdonar.... no sé si debo hacerlo.